Carme Sabater (CUS/ACPB): «La información sobre alérgenos no siempre es fácil de entender»
La CUS/ACPB es una asociación que promueve un modelo de consumo responsable medioambientalmente comprometido, vinculado a la salud y el bienestar. Trabaja en el ámbito de la alimentación saludable, medioambientalmente sostenible y accesible para la población. También impulsa la educación sanitaria para los usuarios del sistema de salud, fomentando hábitos informados. En conjunto, busca mejorar la calidad de vida mediante la relación entre salud, el consumo y alimentación. Hablamos con Carme Sabater sobre los objetivos y retos de la entidad.
¿Cuáles son los principales objetivos de la CUS/ACPB este año?
Algunas de las actividades que tenemos previstas se refieren a la atención de consultas y reclamaciones, a la gestión de reclamaciones y mediaciones, la la creación de cápsulas informativas y seguir trabajando el boletín electrónico de la CUS. También la relación con las administraciones públicas en la creación y propuestas de consejos y acciones dirigidas a consumidores y usuarios, y continuar con la participación en diversos consejos de Administración, de salud, de consumo y de
alimentación y medio ambiente. Nos ocupan, también, los consejos sobre consumo, salud y alimentación en redes sociales y web, las Juntas Arbitrales de Cataluña donde nos solicitan como árbitros, así como charlas de consumo en diversas escuelas de la provincia de Barcelona (presenciales o telemáticas). En paralelo también ofrecemos charlas virtuales para nuestros socios sobre temas de consumo y en los locales de nuestra entidad, en centros cívicos y entidades -para personas mayores, mujeres, grupos de pacientes- y la organización de una jornada sobre alimentación, entre otras iniciativas.
¿Cuáles son los mayores retos a los que se enfrentan?
Entre los principales retos de la CUS/ACPB destaca la limitación de recursos económicos, que dificulta mantener y ampliar sus actividades. También afronta un apoyo insuficiente por parte de la administración, lo que condiciona su capacidad de actuación. Además, existe un bajo compromiso o participación activa de los ciudadanos en las asociaciones de consumidores. Todo ello complica impulsar cambios efectivos en consumo, salud y alimentación.
¿Qué aspectos de la actualidad son los que más le preocupan con relación con el área de trabajo de la entidad?
Nuestra mayor preocupación es dar un buen servicio a nuestros socios y a los ciudadanos en general, facilitando información y formación en los ámbitos de nuestra entidad. Y aunque sea repetitivo, la dificultad económica nos coarta para contratar más personal capacitado para facilitar los servicios que ofrecemos a Ayuntamiento, escuelas, institutos y casales de gente mayor, entre otros.
¿Están los consumidores bien informados acerca de los alérgenos de los productos? ¿Qué dificultades encuentran las personas con alergias o intolerancias?
En la Unión Europea existe una normativa estricta que obliga a informar sobre los alérgenos en los alimentos, tanto en productos envasados como en restaurantes. En teoría, esto permite a los consumidores tomar decisiones seguras. Sin embargo, en la práctica surgen varias dificultades. Las etiquetas pueden ser complejas o poco claras, y el uso de advertencias como «puede contener trazas de…» no siempre refleja el riesgo real. Además, no existen umbrales claros sobre qué cantidades son seguras, y en alimentos no envasados la información depende del personal, lo que aumenta el riesgo de errores. Por ello, aunque la información existe, no siempre es fácil de entender ni de aplicar, lo que obliga a las personas con alergias o intolerancias a mantener una vigilancia constante y limita su vida diaria.
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