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Dijous, 6 de Juliol del 2006
Alertas
alimentárias en la UE
Los
Estados miembros comunicaron durante el año 2005
un total de 3.158 casos de alertas alimentarias,
según un informe de la Comisión Europea
Las
notificaciones de alertas alimentarias en la UE
han aumentando un 22% en 2005, según el informe
anual de la Comisión Europea. Durante el año
pasado se notificaron 3.158 alertas
alimentarias, frente a las 2.588 de 2004. La
carne, las aves de corral, los productos
pesqueros, la fruta y las especias han sido los
alimentos más implicados en estas alertas, y
España ha sido el tercer país con más casos
registrados. La presencia de la sustancia ITX en
productos de leche infantil ha sido calificada
por los expertos comunitarios como el «mayor
incidente alimentario» de 2005.
La Unión
Europea lleva años trabajando para que los
consumidores europeos tengan acceso a alimentos
seguros e inocuos. Parte importante de esta
tarea la desarrolla el Rapid Alert System for
Food and Feed (RASFF), uno de los instrumentos
de la UE cuya misión es reducir el tiempo que
pasa tras la detección de un riesgo alimentario
y la aplicación de las medidas adecuadas, y que
acaba de presentar los datos referentes a 2005.
Para Markos Kyprianou, comisario de Salud y
Protección del Consumidor, el objetivo de todo
control como el que aplica el RASFF es
«garantizar la seguridad de los alimentos que se
comercializan en la UE». A través de este
sistema, los países de la UE cuentan con la
posibilidad de intercambiar información de forma
eficaz, esencial para reducir las amenazas a los
consumidores.
Los datos
presentados ahora mantienen las expectativas
expresadas por la Comisión Europea hace un año
sobre la tendencia ascendente de las
notificaciones de riesgos en la UE desde 1997.
La curva al alza respondería, según Kyprianou, a
una mejora de los controles y al aumento de las
importaciones alimentarias provocadas por la
ampliación de la UE, que implica a su vez
mayores controles. Las alertas alimentarias se
envían en el momento en el que se detecta un
alimento que presenta un riesgo en el mercado y
para cuyo control se requiere una acción
inmediata. Durante el año 2005, la mayoría de
estas alertas (61%) se han relacionado con
productos originados en la UE, en pescados y
derivados (20%), en carne (18%) y en especias
(11%). El 78% de los casos notificados se ha
dado en alimentos procedentes de terceros
países. En total, el 46% de todas las alertas se
relacionan con los productos que han sido
rechazados en las fronteras. Para evitar
situaciones como esta, el RASFF emite un
comunicado al país del que procede el alimento,
como ya hizo en el caso de la detección de la
sustancia Sudan I en productos alimentarios
procedentes de la India e importados al Reino
Unido. Detectado a principios de 2005, se trata
de un colorante prohibido en la UE para uso
alimentario desde 1995. Según los datos
actuales, un total de 2.188 alertas se han
transmitido a terceros países.
Microtoxinas, microorganismos y otras alertas
Micotoxinas y
microorganismos como Salmonella y E. coli son
algunos de los responsables de la mayoría de las
alertas alimentarias detectadas en 2005. Las
micotoxinas son metabolitos producidos por mohos
(Aspergillus spp, Fusarium spp) cuya presencia
en niveles superiores a los tolerables
representa una amenaza para la inocuidad de los
alimentos y un riesgo importante en salud
alimentaria. Las micotoxinas como aflatoxinas y
ocratoxina A son consideradas como «posibles
cancerígenas». Del total de notificaciones
presentadas al RASFF, las aflatoxinas son las
que encabezan la lista de notificaciones, con
947. En la mayoría de estos casos la sustancia
se ha encontrado en pistachos (498), procedentes
casi todos de Irán (457). También se han
notificado casos en cacahuetes (219),
procedentes la mayoría de China (79), Brasil,
Argentina y Ghana. Otra de la micotoxinas
implicadas en la mayoría de las notificaciones
alimentarias es la ocratoxina A, cuya exposición
por parte de los consumidores europeos es
inferior a la considerada segura, según concluía
el pasado mes de junio la Autoridad Europea de
Seguridad Alimentaria (EFSA).
En cuanto a
la incidencia por países, España ha sido el
tercer país de la UE que en 2005 ha notificado a
Bruselas más alertas relacionadas con los
alimentos, 415, un 13% del total, sólo por
detrás de Italia (687) y Alemania (527).
Comparando el origen de los alimentos o piensos
objeto de alerta, España figura en el quinto
lugar de donde provienen más productos con
anomalías encontradas por los países de la UE,
con un total de 126. Dentro de los casos
comunicados por este país, 265 corresponden a
riesgos por micotoxinas; 27 por restos de
metales pesados; 31 por aditivos alimentarios:
31 por restos veterinarios o medicinas, y 20 por
microorganismos patógenos. Del total de casos de
alerta notificados a Bruselas, en 474 ocasiones
se han detectado en productos de Irán; en 249 de
China; en 199 de Turquía; en 138 de la India;
126 de España y 125 de Brasil.
ITX en
leche
Del paquete
de alertas alimentarias registradas en la UE
durante el año 2005, la presencia de la
sustancia ITX en leche infantil es la que recibe
una mención especial. En noviembre del año
pasado, y bajo una orden judicial italiana, se
retiraban más de dos millones de litros de leche
infantil líquida producida por la multinacional
suiza Nestlé, medida calificada por las
autoridades sanitarias de distintos países
europeos de «extremdada». Bajo la supervisión de
análisis rutinarios se detectaban trazas del
componente ITX en leche Nidina 1 y 2 y Nativa 2,
un componente de la tinta que se utiliza como
iniciador fotoquímico en la impresión de los
envases.
Entonces,
muchos de los países se acogieron a lo que se
consideró deseo expreso de la multinacional para
tranquilizar a la población más que a la
posibilidad de que existiera un riesgo para la
salud. A petición de la Comisión Europea, la
Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria
presentaba los resultados preliminares de una
investigación sobre los efectos en la salud
humana de esta sustancia. Uno de los mayores
peligros atribuidos a esta crisis se relacionó
con los destinatarios del producto, la población
infantil, cuya exposición dietética a la
sustancia podía ser más alta que la de los
adultos.
Además, y a
pesar de considerar que no existen datos que
demuestren la genotixicidad del ITX, sí existen
normas sobre los materiales y los artículos que
entran en contacto con los alimentos (Art. 3 de
la Legislación 1935/2004). Esta norma especifica
que las tintas no deben transferir sus
componentes a los alimentos en cantidades que
podrían poner en peligro la salud humana o
provocar cambios en la composición o
características del alimento. El informe
presentado ahora por la CE atribuye a esta
sustancia haber causado el «mayor incidente
alimentario» en 2005.
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